...como no sabía nada de él desde hace años, no supe que había fallecido hasta ahora. Ahora estaba perdida en Moscú sin saber que hacer, hasta que me acordé que con el báculo se podían controlar los nombres de aquella lista. Estube pensando un largo tiempo, pero se me acababan las ideas. Báculo en mano, acordandome de mi viejo amigo Winston, que fue para mi un padre, cerré los ojos y pasé el dedo por su nombre acordándome de todos los momentos que pasé con él. Cuando los abrí para mirar de nuevo su nombre me percaté de que se había difuminado. ¿Qué significaba eso? Entonces volví a pasar mi dedo por encima de su nombre, esta vez presionando más. Pude contemplar como se borró por completo. Entonces me acordé de Amanda, y me dispuse a escribir con mi dedo su nombre en la lista. Amanda Evert, escribí con éxito. Mi rostro se iluminó con una sonrisa de venganza. Pero no podía dejarla morir de esa manera, así que borré su nombre de la lista y me dispuse a llamar a Zip de nuevo.
-¡Lara, dónde te has metido!- Me dijo nada más descolgar.
-Es una larga historia, Zip. ¿Está Winston contigo?- Le pregunté.
-Sí. ¿Por qué?
-Por nada, ¿Está bien?
-Sí...
-Perfecto. Zip, necesito que me recoja un helicóptero a Moscú, rápido.-
Vino el helicóptero sin problemas y me dirigí a mi mansión. Una vez allí...